El médico y las redes sociales.
Es para todos evidente que nuestra forma de relacionarnos con el mundo ha cambiado a raíz de la popularidad de las redes sociales. Lo cotidiano se ha vuelto publico y lo privado ha encontrado un escaparate universal. Hemos aprendido a compartir los detalles de nuestra vida diaria con una masa anónima y sin rostro de centenas de “amigos”. Las redes sociales han amplificado lo que comentamos en privado para desaparecer esa delicada frontera entre lo que confiamos a un amigo y lo que compartimos con el mundo.
Parte fundamental de nuestra vida cotidiana es nuestra actividad profesional. Compartir historias de hospital, casos, experiencias, triunfos y fracasos es parte de lo que el medico, como cualquier otro profesionista, comparte con sus pares. Sin embargo el médico tiene una responsabilidad ética ineludible, tanto cuando habla con colegas como cuando lo hace en publico o lo difunde al mundo (en el universo de las redes sociales): el respeto a la dignidad del paciente y de la profesión.
En fechas recientes en México hemos discutido en diversos medios el caso de una anestesióloga (de la que he decidió omitir el nombre) que subía fotos a su perfil de Facebook donde tomaba con un humor muy negro (eufemismo injusto que esconde un atroz atropello a la dignidad de sus pacientes) las situaciones que vivía a diario en su hospital. Estas fotos y sus escalofriantes comentarios, se convirtieron en un escándalo que llevo a esta doctora a cerrar su perfil y a ser sometida a un juicio publico del que por supuesto no ha salido bien librada. La intención que perseguía era compartir su rutina y su particular forma de ver la medicina con sus “amigos” sin darse cuenta de que lo único que exhibía era su falta de respeto para los pacieres, la profesión médica y para ella misma.
El médico tiene un compromiso ético con cada paciente que acude a él abierto y vulnerable en un acto de ciega confianza. Secreto profesional y prudencia son pilares que guían al medico para saber que se puede y que no se debe compartir en relación con las historias de los pacientes que a diario construyen nuestra cotidianidad.
No son las redes sociales las culpables, son los usuarios imprudentes que se exhiben mas públicamente que nunca. Facebook, Twitter, Google + y compañeros no son mas que herramientas que si se usan apropiadamente pueden convertirse en una maravillosa fuente de crecimiento de la profesión y no en una plaga que corrompa los principios básicos de nuestros códigos de comportamiento.
Cardiodata, a mucha honra, es un claro ejemplo de como las redes sociales se pueden usar en beneficio de nuestra profesión. Compartimos casos clínicos, uno a la semana, siempre con el mayor de los respetos para los pacientes, garantizando confidencialidad y discreción. Persigue una motivación meramente académica y obedece a los métodos con los que por años los médicos hemos mantenido correspondencia y reportado hallazgos en nuestra carrera. Nuestras comunicaciones van dirigidas para un publico de alto nivel académico que demanda esa información para enriquecer su practica profesional. Si la anestesióloga quería compartir la interesante foto de un útero severamente afectado por una terrible miomatosis, no era su perfil personal de Facebook, abierto a todos sus conocidos y al mundo entero, el mejor medio, ni los comentarios imprudentes sus mejores observaciones.
El médico no debe complicarse demasiado para saber que hacer o dejar de hacer en las redes sociales, debe seguir los principios que siempre hemos seguido para compartir nuestras observaciones profesionales y discutir nuestra practica cotidiana con colegas, maestros y alumnos. La medicina ha encontrado en este método desde hace siglos una herramienta para crecer a través de la critica y el análisis científico; debemos aprovecharlo.
Invito a todos los médicos a utilizar las redes sociales, son herramientas poderosas, versátiles y efectivas para enriquecer nuestra practica profesional y difundir nuestras actividades. Sin embargo, los conmino a reconocer que cada red tiene su propósito y que cada “publico” tiene su propio perfil. Utilicen con prudencia sus perfiles personales para compartir hechos estrictamente personales y utilicen los medios académicos para la difusión científica de nuestras observaciones cotidianas. Usar perfiles personales para cuestiones profesionales es tan errado como cantar en una biblioteca. Faltar a la dignidad de los pacientes es criminal independientemente del medio.
Hoy fue una despistada y desubicada colega que encontró eco infinito para sus estupideces. Pero igual de criminal es la burla de pasillo que nadie escucha pero a todos hiere, sobretodo al que la emite.
Dr. Carlos Sierra
@carlos_sierra

D5 Creation
Tiene razón en la publicación Dr., muy buena para reflexionar…
Felicidades por el trabajo que realizan en la red.
Dr. Carlos Sierra muy acertado su análisis con respecto a las redes sociales en México, lo único que quiero aportar es: que lamentablemente desconocemos y en algunos casos no nos interesa conocer las leyes que nos rigen como Médicos (Ley General de Salud) y aquellas que cada Institución tiene aplicables a la Tecnología de la Información y la Comunicación (TIC’s como se les conoce comúnmente). Ya que en ellas se especifica claramente que todo material gráfico deberá ser con el consentimiento informado y firmado del paciente, además que solo podrá ser utilizado para Investigación o Enseñanza (fundamentado en la Declaración de Helsinki, de junio de 1964). Espero que toda la comunidad aprendamos de este lamentable suceso, deseo que la compañera anestesióloga haga una declaración prudente respecto de esto hechos para que pueda continuar realizando la actividad que tanto ama, la Medicina.
Muchas gracias por tus comentarios Jesús. Coincido contigo en que es fundamental conocer y respetar los principios fundamentales de la Deontologia Médica, que aplican para cualquier instrumento con el que el Médico cuente para ejercer los diferentes aspectos de su profesión, incluyendo entre estas herramientas a las redes sociales.
Saludos,